jueves, 2 de octubre de 2014



                              AUTORRETRATO LINGÜISTICO
                                                                                        Por Laura Santos de la Mata

Desde que era niña, todo mí alrededor giraba en torno al español; toda mi familia es monolingüe.  Desde que yo empecé a hablar, solo utilizaba la lengua que me enseñaron en mi casa. Ninguna persona de mi familia es Bilingüe aunque mi madre y mi hermana ahora sí que saben un poco de inglés y me pueden ayudar alguna vez con el idioma.



Mi primer contacto con otra lengua distinta al español, fue con el inglés, cuando tenía cuatro años.  La primera vez que yo escuché esa lengua fue en mi antiguo colegio, aunque la verdad es que sólo aprendíamos palabras como `red´, `blue´, `hello´ y `bye´. La profesora que teníamos  aquel año, nos acercó un poco al conocimiento del inglés y nos puso en contacto con esta nueva lengua. Yo recuerdo que en clase,  cantábamos alguna canción  o repetíamos las palabras  que decía la profesora o incluso hacíamos algún juego sencillo.  Cuando  llegamos a quinto de primaria, las cosas cambiaron, ya que además de tener esta asignatura, teníamos Cultura Británica, en la que el profesor, Nico, nos enseñaba mediante juegos, vocabulario, costumbres, hábitos, de esa cultura. Lo que sí es cierto, es que cuando salí del colegio, no tenía mucho nivel de inglés y  parte de las clases se impartían en español  y no en inglés. Cuando llegue al instituto, las cosas cambiaron, ya que tenía que poner  de mi parte si quería entender a las profesoras, debido a que las clases se impartían enteras en inglés. Al principio,  me costó mucho entender a mis compañeros y a las profesoras;  pero con el paso del tiempo,  me fui acostumbrando.

Otra lengua que estudié es el francés. Empecé a tener contacto con ella en tercero de primaria.  La verdad, es que en el colegio sí que me gustaba ya que las clases eran muy entretenidas y mi profesora me caía muy bien. Estuve estudiando francés durante seis años, pero cuando llegue a tercero de la E.S.O., esta materia era optativa y no la elegí, ya que prefería dar otra que me gustaba más.  Esta lengua,  tuve oportunidad de practicarla, cuando vino a mi casa una chica llamada Melanie, que realizó un intercambio con mi hermana y al año siguiente, Melanie volvió de vacaciones a mi casa.

Aquí finaliza mi autorretrato lingüístico.